martes, 16 de agosto de 2011

Living Just to Find Emotion


"Just a small town girl, livin' in a lonely world
She took the midnight train goin' anywhere."


domingo, 14 de agosto de 2011

Ahumando los finales.

El placer de terminar un libro es igualmente proporcional a la melancolía y tristeza que uno siente al cerrar la contraportada.

Porque un pedacito de ti, si has sabido leer y vivir bien las lineas, se quedará en ellas para siempre.

Es una buena forma de morir lentamente.

Dejando unos pocos átomos de tu vida en cada letra, palabra, frase, oración, párrafo y capítulo de un libro.

Del mismo modo que hace un fumador cada vez que da una calada.

La cuestión es siempre terminarlo. El libro y el cigarro, vaya.

Pero a veces, el final duele. Como duele esa historia que te ha calado tanto... Para luego morir.

Como esa calada áspera que, sin querer, se coló con más intensidad de lo que se esperaba.

Y luego no veas para hacerlas salir...

Blurry - Puddle of Mudd

Blurry suena...

Y al mismo tiempo, una lágrima desciende por la mejilla derecha. Lenta, pero decidida. Acabará fundiéndose con el rojo sangre de la camisa, pero hoy no le importa morir.

Poco a poco, a la misma velocidad de la lágrima, aparecen, etéreos, varios recuerdos que ganarán masa e, irónicamente, le harán perder energía...

Se sumerge en el cielo vacío. En el cielo negro. Divisa a lo lejos una ciudad sembrada de luces, de movimiento, de caos. Está a más de 10 km de ella, pero siente vértigo. Como si estuviera en su corazón, en su centro neurálgico. Siente cada vibración, cada pulsación en el aire. Pero no siente nada.

Se encuentra tan vacía como el cielo, pero se ahoga al respirar. No queda nada en su interior pero, al mismo tiempo, se encuentra saturada de mezclas heterogéneas que prenden, como el gasóleo al contacto con una simple partícula, todo aquello que encuentran a su paso. ¿Por qué los seres humanos albergan el alma en su interior? Luego pasa lo que pasa... Y nadie puede evitarlo.

El blanco inmaculado de la barandilla parece querer resplandecer con más elegancia que nunca, con sarcasmo incluso, para una ocasión como esa. Se desprenden dos lágrimas de esos ojos almendrados, que hacen de luceros solitarios en un firmamento abandonado.

Y abandonándose al abandono toma su decisión. No volverá a permitir nunca más ni un ápice de dolor en su cuerpo, en su mente, en su ser. Quedará totalmente prohibido. No se lo merece. ¿Pero qué queda en ese triste mundo que valga lo suficiente para compensar a una inocencia tan pura?

No hay más opciones. Tiene que cortar de una vez por todas. Y así es como se acerca a lo que ella ansía como destino. Y se asoma para verlo bien de cerca. Su pulso, ya agitado, cobra aún más velocidad y, poco a poco, las lágrimas inundan su tez. Le tiemblan las manos y el alma, pero sólo necesita unos estúpidos segundos de equilibrio. El resto será pan comido.

"Venga, echémosle un par de huevos. No puede ser tan difícil."

Pero sí lo es. Porque, muy dentro de su ser siente algo, tenue pero intenso. Tiene miedo. Y el miedo nos hace sentir vivos, reales. Del mismo modo que lo hace el dolor.

Y así es como mientras observa la infinita silueta de la metrópolis allá a lo lejos, estalla en ira. No puede seguir ni un segundo más allí. Va en contra de su voluntad, de su esencia y de su sentido común, no puede engañarse. Es inocente, pero no estúpida. Nunca lo ha sido.

Pasan los segundos y allí sigue ella, recuperándose de la maratón más larga que haya recorrido nunca, sosteniendo a duras penas el aliento.

Y grita. Grita tan fuerte que hubiera podido sacar su alma perfectamente por la boca. Y quizás hasta lo consigue y, por unos instantes, se siente libre...

Una lágrima desciende ahora por la mejilla izquierda, esta vez más rápido. La siguen todo un ejército. Menudo, pero firme. Van todas a morir, se entregan todas con valor a su destino. Quizás para conmemorar aquel suceso, quizás para representar lo único que consiguió morir aquella noche.

Y Blurry sigue sonando...







-Gracias Johnny, por sacar cosas de mí que yacen enterradas desde hace años por montones de rocas llamadas vergüenza y dolor. Rocas que, después de todo, hasta se las lleva el viento...-

lunes, 1 de agosto de 2011

And That's How Time Flew away...

No sé si tiene sentido alguno todo esto ahora. Todo lo que queda tan lejano, tan etéreo. Porque, al fin y al cabo, la vida da tantas vueltas que lo que un día significó un mundo, al día siguiente pierde todo su esplendor, así sin más. Todo va y viene.

Y es que, desde la última entrada, han habido tantas idas y venidas que, sólo de pensarlo, me abrumo. Tantos sentimientos tan dispares que acoger en un mismo recodo que, al cerrar los ojos, todavía me estremezco. Tantos esquemas que encajar y otros tantos que derrumbar...

Si tuviera, aún así, que extraer una conclusión de todo esto, supongo que sería ciertamente positiva. Si bien el hecho de perderme en Belfast, ha hecho que me encontrara en varios puntos que no hubiera imaginado nunca, sé, gracias a todos y cada uno de esos segundos que han comprendido los nueve meses, que aún queda mucho por perder, buscar y encontrar.

Los retos me tientan...

martes, 10 de mayo de 2011

Y el tiempo vuela... Y mi mente también.

Cada vez que miro a la pantalla y veo cómo los días pasan cual estrella fugaz, se me estremece el cuerpo. Es una mezcla de emociones, un cóctel molotov a punto de ser encendido...

Y mientras escucho a Mr. Big recordándome que "Oh, baby, it's a wild world" y miro al cristal de mi ventanda, empapado de lluvia, mi subconsciente me dice que es mejor quedarse en la guarida, donde, ni la lluvia ni el mundo salvaje que me esperan fuera, puedan hacerme daño.

Pero por más que me acojone, apenas me queda café en el armario, por no decir que llevo ya dos paquetes de papel de liar robados a Esther, lo cual me hace reflexionar que quizás es un buen momento para salir a Tesco. Vamos, que no me quedan más cojones...

Tengo que escribir también un artículo para mi entrada al blog de mañana. Y la inspiración está escondida debajo de esas sábanas revueltas, alejándose de mi conocimiento y percepción.

Después de haber escuchado 'Broken Wings' de Mr. Mister y ahora que empieza 'Is this Love?' de Whitesnake, me doy cuenta de que he abandonado la esperanza. Y no es que esté frustrada por ello, creo que más bien es la indiferencia lo que se ha apoderado de mí. La sensación de que si todavía existe persona sobre la faz de la tierra que consiga que me pregunte si 'esto es amor?', debe ser tan extraña y al mismo tiempo especial, que podría considerarse perfectamente de otro planeta. Como yo.

Pero la vida me ha demostrado que no soy la única que se siente así, y eso, hasta cierto punto, me reconforta. Por mucho que Dani Martín y Amaia Montero me repitan una y otra vez que 'naces y vives solo', mi sentido común me dice que se pueden ir a cagar. El ser humano no es otra cosa que un animal social, en todos sus sentidos.

Esta puede parecer, a primera instancia, una entrada depresiva y melancólica. Puedo jurar que no es para nada así. Es un producto de lo que inconscientemente ha dejado salir mi mente, plasmándolo en palabras. Es, simplemente, una intentona de escritura libre que, sin saber muy bien por qué, ha empezado desde la primera palabra de este escrito.

En realidad no sé por qué la llaman escritura libre, si es de todo menos eso. La escritura nunca está sujeta a su propio libre albedrío, sino que se encuentra bajo la voluntad de aquel que la emplea. En todo caso, debería llamarse escritura liberadora, porque sí que es cierto que libera... ¡Vamos que si libera!

Y creo que mis escritos no son lo único sujeto a mis pensamientos, como es éste el caso, sino que también mi selección musical. O si no, ¿por qué Emilia me hace darme cuenta ahora mismo de que 'I'm a big, big girl in a big, big, world'?

Sí que es cierto... Todavía sigo siendo una niña grande, en un mundo más grande aún. Y eso me convierte en pequeña, ¿no es así? Pero tengo un presentimiento. Algo grande sucederá pronto. Algo tan grande que liberará mi interior, más aún de lo que lo hace esta escritura, y sacará lo mejor de mí. Y entonces dejaré de ser una niña grande, me convertiré en una persona grande. Y haré las cosas a lo grande. Porque sé que nací para eso, para hacer algo en este mundo, algo grande. Y el hecho de que sea consciente de que inconscientemente temo ese momento, dejará de ser un problema.

No me asustarán los retos, porque sé que, aunque algunos los tendré que perder, de otros muchos saldré victoriosa. No me dará miedo luchar por lo que quiero, porque aunque sé que en una guerra siempre se pierden batallas, ¡hasta la victoria siempre! Tampoco me preocupará lo que digan los demás, porque aunque adore gustar a la gente y sentirme reconfortada en los demás, sabré que me es más que suficiente con sentirme feliz conmigo misma. Nunca miraré atrás, porque entonces el refrán 'agua pasada no mueve molino' cobrará sentido en mi interior. Pero tampoco dejaré de mirarlo nunca, porque entenderé que hay cosas que nunca hay que dejar que caigan en el olvido, porque sirven para no cometer los mismos errores. Perderé el miedo al ridículo, al fracaso y a la decepción, porque me daré cuenta de que todas esas cosas son necesarias para seguir avanzando. Pero, sobre todo, cuando llegue el día, ese día en el que esté arriba del todo, en el que lo haya logrado, cerraré los ojos y sólo entonces lo veré claro. Entonces oiré a Jimmy Eat World, que me susurrará al oído 'can you still feel the butterflies?'

Y entonces, le responderé: claro, 'for me this is heaven'.


Aquí dejo las canciones. Después de haber leído de nuevo todo lo que escrito, creo que la mejor manera de entender todo esto es volviéndolo a leer, cuidadosamente, parando en cada momento en el que haya una cita y tomarse el tiempo necesario a escuchar cada canción, quedando empapado de su esencia...







Y, como no hay una traducción de 'For me this is Heaven', la incluyo yo misma...


The first star I see may not be a star.
We can't do a thing but wait.
So let's wait for one more.
The time such clumsy time in deciding if it's time.
I'm careful but not sure how it goes.
You can loose yourself in your courage.
The mindless comfort grows when I'm alone with my 'great' plans.
This is what she says gets her through it:
"If I don't let myself be happy now then when?"
If not now when?
When the time we have now ends.
When the big hand goes round again.
Can you still feel the butterflies?
Can you still hear the last goodnight?
Close my eyes and believe wherever you are, an angel for me.

···

La primera estrella que vea, puede que no sea una estrella.

No podemos hacer otra cosa que esperar.

Así que vamos a esperar una vez más.

Al tiempo, este torpe tiempo, para que decida si es el momento.

Voy con cuidado, pero no sé cómo funciona esto.

Puedes perderte a ti mismo en tu valor.

La comodidad conformista crece cuando estoy a solas con mis ‘grandes’ planes.

Ella dice que esto es lo que hace que mengüe:

“Si no me dejo ser feliz a mí misma ahora, ¿entonces cuándo?

Si no es ahora, ¿cuándo?

Cuando el tiempo que tenemos acabe.

Cuando el minutero dé otra vuelta.

¿Puedes sentir aun las mariposas?

¿Puedes oír el último ‘Buenas noches’?

Cierro los ojos y tengo la certeza de que, dónde quiera que estés, eres mi ángel.

martes, 12 de abril de 2011

Hoy podría haber sido uno de esos días en los que deseas no levantarte.

Pero he conseguido sobrellevarlo con dignidad.

Y es que la vuelta a 'casa' (y lo pongo entre comillas porque, como dicen Héroes del Silencio, me considero 'entre dos tierras') no ha sido nada fácil. Supongo que, como ya he dicho las veces necesarias, cuando uno no espera ni planea nada, las cosas que vienen son el doble de bien recibidas y valoradas.

Precisamente es eso lo que me ha pasado. El hecho de no decir nada a nadie significó no tener planes ni, de hecho, la menor idea de lo que iba a hacer o con quién. Por tanto, ningún plan fue añadido a mi lista. Pero, lo mejor de todo es que la cosa ha salido sobre ruedas. No, si al final aprenderé y todo...

Se me hizo más difícil de lo que imaginaba volar sola. Y ya ni hablemos de pisar tierra firme de nuevo. La suerte que tuve, eso sí, fue el cálido recibimiento por parte de mi compi y los que más tarde llegaron a casa.

Como bien dijo Andreu, y es una frase que me quedó grabada, "Bueno, has deixat els 'teus' enrera per trobar-te amb els 'teus' aquí". Y qué razón tiene. Aunque, claro, en ese momento tiene peso, pero poco a poco va perdiéndolo conforme pasan las horas y la soledad se apodera del tiempo.

El primer paso a superar fue dormir en esa, y perdonad mi lenguaje sucio y desvergonzado, cama de mierda, con su pertinente almohada de mierda en esta habitación de... Bueno, la habitación no está tan mal, después de todo.

El siguiente paso fue al cabo de unas horas, concretamente al levantarme a la mañana siguiente, es decir hoy, cuando el ya desvanecido dolor de cervicales volvió a la carga con esmero y entrega. Entonces fue cuando me acordé de mi querida madre. Y no, no es un sinónimo del conocido 'me acordé de mi X madre' o 'de la madre que me parió'. Realmente pensé en ella. Y básicamente, porque ayer por la noche me recordó con bastante insistencia que fuera al centro hoy por la tarde, después de clase, a por una almohada de esas decentes en el Primark, y no la mierda que tengo y me jode el cuello que da gusto.

Y así es, mamá, como me he levantado (A TIEMPO, aunque he estado a punto de dejarlo pasar y darme media vuelta) para ir a clase a las 10, imprimir luego unas cosas y volver a clase de nuevo, donde, por cierto, me he enterado que la OTAN aquí se llama NATO, cosa que me ha hecho mucha gracia y el profesor ha mencionado expresamente para mí, mostrando el interés que tiene por la cultura española. Un olé por él, por favor.

Bien, después de eso, he llegado a casa y me ha dado por escuchar a nuestra querida Tracy. ¿Por qué será? En el fondo creo que disfruto cortándome las venas. Sí, tiene que ser eso, definitivamente, porque otra explicación no encuentro. Masoca. Masoca de cojones.

En fin, para intentar arreglarlo, he intentado cocinar, preparando unos mejillones con palitos de cangrejo y Philadelphia. Y, vuelvo a insistir, digo 'intentando' porque, primero, no tenía nada en la nevera y me las he tenido que ver con los restos del congelador y, segundo, porque no recordaba que los mejillones estaban en agua con vinagre, por lo que cuando he empezado a comer lo que, se suponía, debía estar cremoso y suave al gusto, me he dado cuenta de que había algo que no cuadraba en el sabor. Mierda para mí. Y, lo siento, pero nunca mejor dicho. Resumiendo, he tenido que dejar lo de la comida a un lado, pues tal 'manjar' me resultaba incomible del todo. Y como las reservas de comida eran nulas, AJO y AGUA.

Lo cierto es que la mañana se me ha hecho eterna y gris. Y no hay peor combinación para un día, puedo asegurarlo. Entre la ñoña post-despedida/vuelta a la vida 'real' y que el día iba haciendo el tonto (ya conocemos todos los cambios de tiempo locos que tiene mi querido Belfast), se me ha hecho un inferno de todas todas.

Pero, y volviendo a mi querida madre, he recordado que, a ser posible, mañana me gustaría despertarme con cuello y nuca, por lo que me he decidido a ir al centro y comprar la bendita almohada, a la vez que pasar por Tesco y cargar un poco con básicos, y, por qué no, darme algún capricho.

¿Sabéis esos momentos en los que estás en un sitio, pero solamente de físico presente? Llevo todo el día así. Estoy, pero no estoy. Siento, pero no siento. Oigo, pero no oigo. Pienso, pero preferiría no pensar. Sería más sano. Yaya, qué razón tienes con tu 'Si quieres ser feliz como dices, ¡no analices!'. AMÉN.

En fin, ya me podrían haber dado 1.000.000 de libras esta tarde y decirme que puedo gastármelo en lo que quiera que, después de pasearme por todas las tiendas, hubiera seguido con las manos vacías y el presupuesto intacto. ¡Qué desastre! Con decir que he visto una cami de Jimi Hendrix en Primark por 10 libras y me he probado una 40 (porque la 38 la veía estrecha) y, como me quedaba grande, ni si quiera he cogido una talla menos para comparar, sino que he abandonado directamente...

Pues, después de vagar por el centro un rato (y habiendo comprado la dichosa almohada), me he comprado un par de revistas y he ido a comprar al Tesco. Como apenas había comido, la vuelta se me ha hecho un infierno, sentía que no podía con mi alma. Por suerte, 'yo llego a casa por mis huevos, y pa huevos los míos'.

Y así ha sido como he llegado, con el alma, y en general todo mi cuerpo, por los suelos. Una buena charlita me ha animado un poco. Bueno, eso y las tres chocolatinas a las 7 de la tarde. ¡Endorfinas para el cuerpo! Seguidamente, un poco de 'Glamour' y... ¿Va a ser que tocará cenar algo, no?

¿Dónde quedaron esas bravas y la Tostá? Alguien me puede coser a tiros, ¿por favor? Qué depresión...

Pero oye, ponte a preparar algo y deja de lamentarte, cojones, a ver si te quitas el síndrome post-viaje y te dejas de tonterías. Y nada, en honor a la comida del Jueves, un poco de pavo con cebollita frita, champiñones y nata líquida. Eso, Sarita, tú sigue evocando a la Mami... ¡Serás Peter Pan!

Y nada, aquí estamos pese a todo. Y no ha sido mi día, eso está claro, pero podría haber sido peor. Hoy podría haber sido uno de esos días en los que deseas no levantarte. Pero no. No lo ha sido. Eso sí, doy mi día de hoy por acabado. Lo necesito. Y, sobre todo, necesito probar esa almohada nueva... ¿Hará milagros?

Bueno, yo con dormir la mitad de bien que estos días, firmo. Porque... Como en casa...

;)

Se os quiere.

viernes, 1 de abril de 2011

Sobre los madrugones

Qué mal me sienta madrugar.

Desde tiempos inmemoriales, levantarme a una hora "decente" ha sido uno de los pesares más grandes al que me he tenido que enfrentar a diario.
Si bien es cierto que, cuando era una enana, disfrutaba abandonando mi cama a las ocho de la mañana (incluídos fines de semana), amargando a todo aquel que estuviera durmiendo todavía (es decir, a mis queridos padres), creo que me duró lo justo para conservar un bonito y pasado (muy pasado) recuerdo de infancia. De hecho, yo ni me acuerdo.

Creo que lo mío siempre ha sido eso del "ave nocturna", heredado posiblemente de mi madre, a diferencia de que ella sí se levanta pronto por la mañana aun y habiéndose metido a las tantas en la cama. Yo, por el contrario, siempre tengo un mínimo de horas para dormir (hasta en la siesta) y, claro, si he estado viendo películas hasta las cuatro de la mañana, eso de levantarme a las nueve sería lo más cercano a un milagro que se haya visto sobre la faz de la tierra.

Por curioso que parezca, tengo más que comprobado que mi habilidad para aguantar despierta toda la noche (o incluso todo el día siguiente) cuando me lo propongo, es infinitas veces mejor que la de dormir tan sólo cuatro horas e intentar, y remarco, INTENTAR, levantarme. Mis trasnochos son fetén y sólo necesito de un par de cafés para llevarlos a cabo, mientras que para despertarme habiendo dormido poco necesito, por lo menos, tres despertadores colocados en puntos estratégicos de la habitación que me obliguen a andar dos metros cada uno, como mínimo, para irme despejando. Y, evidentemente, uno de ellos necesita tener una maza incorporada para que, al accionarse y golpear mi cabeza, decida que es el momento apropiado para sacar el culo del sobre e ir a por un gelocatil para ir previniendo los posibles dolores que, seguramente en breve, empezarán a comerme.

Resumiendo, que esto de sacar mi cuerpo de ese saquito mullido de calor y paz me es mucho más complicado de lo que más de uno puede imaginar. Me baso en la filosofía popular de que para "meterlo" y al cabo de poco "sacarlo" definitivamente, no vale la pena. ¿Para qué sufrir y quedarse con las ganas de más? Creo que debería ir a por chocolate...

A pesar de todo, y a pesar de lo mucho que me cuesta, hoy he conseguido levantarme (tres cuartos de hora) después de que sonara el despertador. Evidentemente, he tenido quince minutos para vestirme, desayunar algo (lo primero es lo primero) y salir para clase. Las consecuencias han sido semi-devastadoras, puesto que, obviamente, he llegado a clase, pero ha sido con quince minutos de retraso.

Pero, en el fondo, creo en el Karma, y esa estúpida idea que defiende las buenas acciones (puesto que se verán recompensadas, al mismo tiempo que descarta las "fechorías", que también son "recompensadas" pero de una forma no tan agradable, claro... ) y, una vez más, se me ha demostrado que no voy mal encaminada, ya que, al poco de sentarme en clase, la profesora ha levantado una bolsa llena de mini-twix, mini-mars, mini-snickers y otras muchas guarreridas y ha dicho: "I think Sara didn't get one!" (Creo que Sara no ha cogido), pasando la bolsa para que mis compañeros me la acercaran.

No obstante, aquí hay algo que no me gusta, porque, si bien he sido recompensada (y doy gracias por ello), el Karma entiende de proporcionalidad, es decir, otorga castigos y premios de la misma proporción que el acto.

Vamos a ver, Karma de mierda, ¿me estás insinuando que mi esfuerzo cabe en una barrita de 18 gr? ¡Vete a tomar por saco! ¡No me juzgues tío, no sabes por lo que he pasado! xD

Bueno, al menos sabes que el chocolate me pierde... Y lo cierto es que me ha entrado de coña al salir de clase. Si es que aquí, quien no se consuela, es porque no quiere. Con un poco de suerte, el día que consiga meterme en la cama a las cinco y levantarme a las ocho para ir a clase a las diez de la mañana, la profesora me sorprende con una barra de Mars enorme, que me durará toda una semana por lo menos...

Quizás vale la pena intentarlo, sólo por ver si el Karma cumple. Después de todo, si hay chocolate por en medio, ¿quién dijo miedo? ;)