Cuando algo no funciona, no funciona. Punto y final.
Mientras más intente uno hacerlo funcionar, más grande es el batacazo. Y los daños colaterales.
No nos olvidemos de los daños colaterales. Esos son los peores. Pequeñas espinitas que salieron disparadas para acertar o no, a su libre albedrío. Sin ton ni son.
Por lo demás, hubo sol y cielo durante millones de años y lo seguirá habiendo. Hoy, mañana y pasado. Espero...
Y al mismo tiempo, una lágrima desciende por la mejilla derecha. Lenta, pero decidida. Acabará fundiéndose con el rojo sangre de la camisa, pero hoy no le importa morir.
Poco a poco, a la misma velocidad de la lágrima, aparecen, etéreos, varios recuerdos que ganarán masa e, irónicamente, le harán perder energía...
Se sumerge en el cielo vacío. En el cielo negro. Divisa a lo lejos una ciudad sembrada de luces, de movimiento, de caos. Está a más de 10 km de ella, pero siente vértigo. Como si estuviera en su corazón, en su centro neurálgico. Siente cada vibración, cada pulsación en el aire. Pero no siente nada.
Se encuentra tan vacía como el cielo, pero se ahoga al respirar. No queda nada en su interior pero, al mismo tiempo, se encuentra saturada de mezclas heterogéneas que prenden, como el gasóleo al contacto con una simple partícula, todo aquello que encuentran a su paso. ¿Por qué los seres humanos albergan el alma en su interior? Luego pasa lo que pasa... Y nadie puede evitarlo.
El blanco inmaculado de la barandilla parece querer resplandecer con más elegancia que nunca, con sarcasmo incluso, para una ocasión como esa. Se desprenden dos lágrimas de esos ojos almendrados, que hacen de luceros solitarios en un firmamento abandonado.
Y abandonándose al abandono toma su decisión. No volverá a permitir nunca más ni un ápice de dolor en su cuerpo, en su mente, en su ser. Quedará totalmente prohibido. No se lo merece. ¿Pero qué queda en ese triste mundo que valga lo suficiente para compensar a una inocencia tan pura?
No hay más opciones. Tiene que cortar de una vez por todas. Y así es como se acerca a lo que ella ansía como destino. Y se asoma para verlo bien de cerca. Su pulso, ya agitado, cobra aún más velocidad y, poco a poco, las lágrimas inundan su tez. Le tiemblan las manos y el alma, pero sólo necesita unos estúpidos segundos de equilibrio. El resto será pan comido.
"Venga, echémosle un par de huevos. No puede ser tan difícil."
Pero sí lo es. Porque, muy dentro de su ser siente algo, tenue pero intenso. Tiene miedo. Y el miedo nos hace sentir vivos, reales. Del mismo modo que lo hace el dolor.
Y así es como mientras observa la infinita silueta de la metrópolis allá a lo lejos, estalla en ira. No puede seguir ni un segundo más allí. Va en contra de su voluntad, de su esencia y de su sentido común, no puede engañarse. Es inocente, pero no estúpida. Nunca lo ha sido.
Pasan los segundos y allí sigue ella, recuperándose de la maratón más larga que haya recorrido nunca, sosteniendo a duras penas el aliento.
Y grita. Grita tan fuerte que hubiera podido sacar su alma perfectamente por la boca. Y quizás hasta lo consigue y, por unos instantes, se siente libre...
Una lágrima desciende ahora por la mejilla izquierda, esta vez más rápido. La siguen todo un ejército. Menudo, pero firme. Van todas a morir, se entregan todas con valor a su destino. Quizás para conmemorar aquel suceso, quizás para representar lo único que consiguió morir aquella noche.
Y Blurry sigue sonando...
-Gracias Johnny, por sacar cosas de mí que yacen enterradas desde hace años por montones de rocas llamadas vergüenza y dolor. Rocas que, después de todo, hasta se las lleva el viento...-
No sé si tiene sentido alguno todo esto ahora. Todo lo que queda tan lejano, tan etéreo. Porque, al fin y al cabo, la vida da tantas vueltas que lo que un día significó un mundo, al día siguiente pierde todo su esplendor, así sin más. Todo va y viene.
Y es que, desde la última entrada, han habido tantas idas y venidas que, sólo de pensarlo, me abrumo. Tantos sentimientos tan dispares que acoger en un mismo recodo que, al cerrar los ojos, todavía me estremezco. Tantos esquemas que encajar y otros tantos que derrumbar...
Si tuviera, aún así, que extraer una conclusión de todo esto, supongo que sería ciertamente positiva. Si bien el hecho de perderme en Belfast, ha hecho que me encontrara en varios puntos que no hubiera imaginado nunca, sé, gracias a todos y cada uno de esos segundos que han comprendido los nueve meses, que aún queda mucho por perder, buscar y encontrar.
Cada vez que miro a la pantalla y veo cómo los días pasan cual estrella fugaz, se me estremece el cuerpo. Es una mezcla de emociones, un cóctel molotov a punto de ser encendido...
Y mientras escucho a Mr. Big recordándome que "Oh, baby, it's a wild world" y miro al cristal de mi ventanda, empapado de lluvia, mi subconsciente me dice que es mejor quedarse en la guarida, donde, ni la lluvia ni el mundo salvaje que me esperan fuera, puedan hacerme daño.
Pero por más que me acojone, apenas me queda café en el armario, por no decir que llevo ya dos paquetes de papel de liar robados a Esther, lo cual me hace reflexionar que quizás es un buen momento para salir a Tesco. Vamos, que no me quedan más cojones...
Tengo que escribir también un artículo para mi entrada al blog de mañana. Y la inspiración está escondida debajo de esas sábanas revueltas, alejándose de mi conocimiento y percepción.
Después de haber escuchado 'Broken Wings' de Mr. Mister y ahora que empieza 'Is this Love?' de Whitesnake, me doy cuenta de que he abandonado la esperanza. Y no es que esté frustrada por ello, creo que más bien es la indiferencia lo que se ha apoderado de mí. La sensación de que si todavía existe persona sobre la faz de la tierra que consiga que me pregunte si 'esto es amor?', debe ser tan extraña y al mismo tiempo especial, que podría considerarse perfectamente de otro planeta. Como yo.
Pero la vida me ha demostrado que no soy la única que se siente así, y eso, hasta cierto punto, me reconforta. Por mucho que Dani Martín y Amaia Montero me repitan una y otra vez que 'naces y vives solo', mi sentido común me dice que se pueden ir a cagar. El ser humano no es otra cosa que un animal social, en todos sus sentidos.
Esta puede parecer, a primera instancia, una entrada depresiva y melancólica. Puedo jurar que no es para nada así. Es un producto de lo que inconscientemente ha dejado salir mi mente, plasmándolo en palabras. Es, simplemente, una intentona de escritura libre que, sin saber muy bien por qué, ha empezado desde la primera palabra de este escrito.
En realidad no sé por qué la llaman escritura libre, si es de todo menos eso. La escritura nunca está sujeta a su propio libre albedrío, sino que se encuentra bajo la voluntad de aquel que la emplea. En todo caso, debería llamarse escritura liberadora, porque sí que es cierto que libera... ¡Vamos que si libera!
Y creo que mis escritos no son lo único sujeto a mis pensamientos, como es éste el caso, sino que también mi selección musical. O si no, ¿por qué Emilia me hace darme cuenta ahora mismo de que 'I'm a big, big girl in a big, big, world'?
Sí que es cierto... Todavía sigo siendo una niña grande, en un mundo más grande aún. Y eso me convierte en pequeña, ¿no es así? Pero tengo un presentimiento. Algo grande sucederá pronto. Algo tan grande que liberará mi interior, más aún de lo que lo hace esta escritura, y sacará lo mejor de mí. Y entonces dejaré de ser una niña grande, me convertiré en una persona grande. Y haré las cosas a lo grande. Porque sé que nací para eso, para hacer algo en este mundo, algo grande. Y el hecho de que sea consciente de que inconscientemente temo ese momento, dejará de ser un problema.
No me asustarán los retos, porque sé que, aunque algunos los tendré que perder, de otros muchos saldré victoriosa. No me dará miedo luchar por lo que quiero, porque aunque sé que en una guerra siempre se pierden batallas, ¡hasta la victoria siempre! Tampoco me preocupará lo que digan los demás, porque aunque adore gustar a la gente y sentirme reconfortada en los demás, sabré que me es más que suficiente con sentirme feliz conmigo misma. Nunca miraré atrás, porque entonces el refrán 'agua pasada no mueve molino' cobrará sentido en mi interior. Pero tampoco dejaré de mirarlo nunca, porque entenderé que hay cosas que nunca hay que dejar que caigan en el olvido, porque sirven para no cometer los mismos errores. Perderé el miedo al ridículo, al fracaso y a la decepción, porque me daré cuenta de que todas esas cosas son necesarias para seguir avanzando. Pero, sobre todo, cuando llegue el día, ese día en el que esté arriba del todo, en el que lo haya logrado, cerraré los ojos y sólo entonces lo veré claro. Entonces oiré a Jimmy Eat World, que me susurrará al oído 'can you still feel the butterflies?'
Y entonces, le responderé: claro, 'for me this is heaven'.
Aquí dejo las canciones. Después de haber leído de nuevo todo lo que escrito, creo que la mejor manera de entender todo esto es volviéndolo a leer, cuidadosamente, parando en cada momento en el que haya una cita y tomarse el tiempo necesario a escuchar cada canción, quedando empapado de su esencia...
Y, como no hay una traducción de 'For me this is Heaven', la incluyo yo misma...
The first star I see may not be a star. We can't do a thing but wait. So let's wait for one more. The time such clumsy time in deciding if it's time. I'm careful but not sure how it goes. You can loose yourself in your courage. The mindless comfort grows when I'm alone with my 'great' plans. This is what she says gets her through it: "If I don't let myself be happy now then when?" If not now when? When the time we have now ends. When the big hand goes round again. Can you still feel the butterflies? Can you still hear the last goodnight? Close my eyes and believe wherever you are, an angel for me.
···
La primera estrella que vea, puede que no sea una estrella.
No podemos hacer otra cosa que esperar.
Así que vamos a esperar una vez más.
Al tiempo, este torpe tiempo, para que decida si es el momento.
Voy con cuidado, pero no sé cómo funciona esto.
Puedes perderte a ti mismo en tu valor.
La comodidad conformista crece cuando estoy a solas con mis ‘grandes’ planes.
Ella dice que esto es lo que hace que mengüe:
“Si no me dejo ser feliz a mí misma ahora, ¿entonces cuándo?
Si no es ahora, ¿cuándo?
Cuando el tiempo que tenemos acabe.
Cuando el minutero dé otra vuelta.
¿Puedes sentir aun las mariposas?
¿Puedes oír el último ‘Buenas noches’?
Cierro los ojos y tengo la certeza de que, dónde quiera que estés, eres mi ángel.